Aulas de informatica educativa

Ordenadores en el aula

Los ordenadores en el aula incluyen cualquier tecnología digital utilizada para mejorar, complementar o sustituir un plan de estudios tradicional por la enseñanza de la informática. A medida que los ordenadores se han hecho más accesibles, baratos y potentes, la demanda de esta tecnología ha aumentado, lo que ha llevado a un uso más frecuente de los recursos informáticos en las clases y a una disminución de la proporción de alumnos por ordenador en las escuelas[1].

Los campus universitarios utilizaron ordenadores centrales en la educación desde los primeros días de esta tecnología, y durante todo el desarrollo inicial de los ordenadores. El primer estudio a gran escala sobre el uso de ordenadores en la educación, realizado para la Fundación Nacional de la Ciencia por el Instituto Americano de Investigación, concluyó que el 13% de los institutos públicos del país utilizaban ordenadores para la enseñanza, aunque los no usuarios seguían superando a los usuarios en una proporción de 2 a 1. El estudio también concluyó que los ordenadores eran muy populares entre los estudiantes, y que las aplicaciones que se ejecutaban en los primeros modelos incluían gestores de estadísticas deportivas, herramientas de administración y simuladores de física[2].

Ordenadores en las escuelas

Ante el creciente número de alumnos con ordenadores portátiles personales, los educadores y administradores se cuestionan la necesidad de los laboratorios informáticos. Sin embargo, aunque el acceso a la tecnología está cambiando su función, los laboratorios de informática siguen siendo relevantes en las escuelas de hoy en día por una serie de razones. Para empezar, las aulas de informática crean entornos de aprendizaje inclusivos y estructurados en los que los alumnos pueden prepararse para un futuro lleno de tecnología. Hoy, no tanto. De hecho, se han convertido en algo totalmente controvertido. Su propia existencia es el origen de la controversia.

Muchas escuelas proporcionan un dispositivo informático a cada alumno. Los que aún no lo han conseguido, aspiran a hacerlo. Los presupuestos son ajustados. El tiempo es un recurso limitado. El laboratorio de informática se ha convertido en un objetivo para escatimar ambos.  Los que están a favor de eliminar los laboratorios de informática de las escuelas sostienen que el 1:1 es la respuesta a todas las necesidades informáticas.

Se preguntan: ¿Por qué financiar un laboratorio de informática cuando los alumnos llevan el ordenador consigo de clase en clase? ¿Por qué restar tiempo a las asignaturas principales para enseñar informática cuando los alumnos tienen esta herramienta de aprendizaje en todas partes? ¿Por qué los profesores no pueden integrar los conocimientos informáticos en su plan de estudios?

Historia de la informática en la educación

Las ciencias de la computación (CS) no son sólo una asignatura escolar o una clase, sino un conjunto de habilidades que los profesores pueden integrar en otras áreas académicas para que los estudiantes se hagan una idea de su amplia aplicación. Los temas de la informática son interesantes e interactivos y enseñan a los niños a pensar de forma computacional, lo que les ayuda a adquirir las habilidades necesarias para muchos trabajos informáticos valiosos.

Los protocolos de comunicación que hacen posible Internet se atribuyen al ingeniero eléctrico Robert Kahn y al informático Vinton Cerf, pero a pesar de lo mucho que dependemos de Internet, muchos de nosotros no sabemos de dónde viene. La verdad es que no hace falta, pero todo el mundo debería saber cómo funciona.

Los profesores pueden ayudar a los alumnos a descubrir el funcionamiento interno de Internet pidiéndoles que construyan artefactos computacionales (cualquier cosa construida por un humano con un ordenador) a los que haya que acceder a través de la web. Algunos ejemplos de artefactos computacionales que los alumnos pueden producir son páginas web, programas, imágenes, podcasts y presentaciones de vídeo, todos los cuales pueden crearse en cualquier clase.

Los ordenadores en la educación: una breve historia

Los ordenadores en las aulas incluyen cualquier tecnología digital utilizada para mejorar, complementar o sustituir un plan de estudios tradicional por la enseñanza de la informática. A medida que los ordenadores se han hecho más accesibles, baratos y potentes, la demanda de esta tecnología ha aumentado, lo que ha llevado a un uso más frecuente de los recursos informáticos en las clases y a una disminución de la proporción de alumnos por ordenador en las escuelas[1].

Los campus universitarios utilizaron ordenadores centrales en la educación desde los primeros días de esta tecnología, y durante todo el desarrollo inicial de los ordenadores. El primer estudio a gran escala sobre el uso de ordenadores en la educación, realizado para la Fundación Nacional de la Ciencia por el Instituto Americano de Investigación, concluyó que el 13% de los institutos públicos del país utilizaban ordenadores para la enseñanza, aunque los no usuarios seguían superando a los usuarios en una proporción de 2 a 1. El estudio también concluyó que los ordenadores eran muy populares entre los estudiantes, y que las aplicaciones que se ejecutaban en los primeros modelos incluían gestores de estadísticas deportivas, herramientas de administración y simuladores de física[2].